Nota sobresaliente.

PREFACIO

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                                                      En contra de mi voluntad, me vi obligado a renunciar a ser un amante de los producto de técnica que me ofrecía este mundo. Luego de perder el control de aquellos artefacto que eran mi ventana al mundo sentí una inmensa soledad envenenando mi conciencia, mis máximas interacciones con los que me rodeaban eran mínimas, ya que estos seguían alagando lo que en algún tiempo requisaba. Con soledad, falsas nociones y estímulos en mi mente, comencé a escuchar voces que me preguntaban ¿Que vas a hacer ahora? ¿Por donde caminas?. Es crucial mencionar que en los días previos aparte de ser un pésimo estudiante con lo que respecta a esta sociedad, fui vaporoso y ciegamente infeliz. Así con lo que me quedaba de juicio exprese mis ideas con tinta y hoja, debo decir que fue un acto noble en cual estaré ...

La trivialidad de un soñador y su estupidez al palo.

       

                                                                               


                                                                                                                                     Para una tal Verónica, 
                       que quizá se molestó en leer.
                                                                           




No es cháchara o risa lo que aterra,
si no aquella vergüenza y timidez rayada
que de un charco de saliva se despega.

Entonces la visión se prolonga
hasta ser manoseada por los soñadores
que nacen del tiempo rebuscado.

No te pido que estudies las páginas
de mis delirios de dos esquinas, si no,
que me leas hasta que se quiebre la tinta,
aunque sea un nomuerto de rostro
maloliente y mente dormida, tratando
de apaciguar el miedo que roba mis mundos.

Una llaga en la corteza de la memoria que trata 
de encontrar un buen plano de cámara
para poder recitar unas estúpidas palabras.

Bastó un encuentro repentino
para que te cruces conmigo junto
estos escritos aburridos que no saben
de qué rayos están hablando.

Y mi cavilo cacaseno, se trasnocha
por reacción de tu presencia, y
se saca los pelos, los mocos,
las tripas y la sangre, para ser
tan ligero y quepa bajo tu almohada
en un soporífero recuerdo.

La obsesión de no ser olvidado
y su dicho popular que tanto
replico como cotorra.
Deberás olvidarme
¿Qué más tengo que dar?

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