La
vecina estruendosa de Puerto Estelar, repudia a todo aquel que se encuentre en
su cuna y reposo. Versículo por versículo, nuestros camaradas llegarían a cumplir la tarea pendiente. Así como
comenzó la epopeya de Moisés, un caminante desolado al lado de esclavos,
llegando a juntar sus arcillosas manos para conformar la divina palabra que
liberaría su pueblo. Con la excepción de
que los difuntos corderos no recitaran su canto mientras comparte su sangre con
el Nilo.
El dicharachero nocturno se sentía exhausto al
ver la distante llamarada del amanecer; este se cundiría en todo el puerto. Ignorando
señales desconocidas que zozobra los latidos de los mares, al retirar su calzado
y sacudir las sabanas, se condenaron para siempre en su propio sueño. El
intocable lejano confín que divide los bucles rubios cielinos del consiente
desafuero del mar, en su distante campo aéreo se presentó el cimiento de un
esbelto tumulto de aleteos, en las grietas de la vernácula se podría admirar a
aves; aves desconocidas por el vasto conocimiento humano.
Sus arenales se comarcaron raíz a raíz
por los plumíferos al pasar diseminando su opulenta carga de aleteos, los
asfaltos se desgarraron hundiendo las calles en rocas y líquidos grises en el
que días de plumaje gris brindaron despotismo, acto seguido el ritmo de la
bandada llegó a vestir de novia toda cumbre edilicia en pie, y desde todas sus
arterias palpitantes desprendiendo un
ulular unísono al de las palomas blancas gregorianas, semejante a una
alucinación auditiva, conformando el desmán de silencio a las vociferaciones de
Pto Estelar, que esta ya proclama su demanda.
Las candelas retoricas y sus desmanes cesaron su chillar de forma súbita, doblegando un acto de mal carácter. Las perlas de la
tempestad sideral esplendieron en toda pupila de Pto Estelar. Los vicios y las
virtudes de uñas pintadas fueron hervidos en su propia repelús. Lógicamente los
habitantes de estas tierras no comprendían como tratar tal acto repentino,
llegaron a suponer que se trataba de una invasión o plaga. Cuando su fuente de
poder cayó, los hombres libertinamente fueron tragados por el umbral medroso
que provocaban los centenares de plumíferos en toda ventanilla de cada
manzanilla; aposentados, cantando y volando. A pasos de botones el hombre es
inteligente sin embargo su comunión en masas es miedosa y lerda al igual que
sus tierras. Tras esto el hombre tomó este caso como el cierto tema de dividir, conquistar y repudiar.
Los habitantes no lo toleraron, amarrándose
cada uno en su propia razón, la mayoría asumió que se trataba de las mangas de un acto malévolo
de la naturaleza (un tsunami fue la idea más ilustrativa) una plaga que
manifestó colosalmente el puerto dando a perder la compostura durante un corto
periodo. Dicho y hecho, la mayoría de la población abandono la residencia,
mostrando poco interés por sus objetos perdidos, tras todo esto apunta a la idea verosímil de cruzar montículo por más sangre ajena.
Cuando minimizó el mayor contraste tras un
incesante batifondo de desalojos en la ciudadela, ásperamente enmarañados con
sus pocas palabras, circulaban abrazados del libertinaje, en las arenosas calles
familias de las manos, dúo de personas, personas boquiabiertas. La ciudad entre
sollozos comprendió los verdaderos hechos de es este acto que sería para todo
desdichado una ardua sumisión, por el osar de la predicha plaga, los
desalojados desconocían e ignoraban los verdaderos motivos de su llegada. Estas glorias fueron observados, comentados y alabados de parte de aquellos pobladores que
estaban preparados para este acontecimiento imprevisto. Tiempo después de un lapso de algunos meses.
Pto Estelar se sumergió en la era sumida de una total armonía de coletas
pasivas. Los días seguían mejorando, en cada uno de ellos los pobladores se
sentían regocijados de plena felicidad al saber que están lejos de la reglas y
estatus de control del humano, de sus falsas ideologías que señalaban lo que estaba bien o mal. Los plumíferos seguían hospedados en Pto Estelar,
facialmente eran semejantes a una gaviota, corporalmente eran del tamaño de un
cóndor (con excepción de las alas), causó la impresión de ser una especie jamás
estudiada por el humano. Sin embargo los pobladores actualmente vigentes la denominaron como “las glorias del alba”;
provenientes de una especie cuyo temperamento vivaracho y pletóricamente
absorto la destaca de su creación en la corriente del tiempo; desde la tierna
memoria del humano y el cavilar de sus manuscritos, presentaron pruebas de
haber regocijado plenamente el carácter de la madre esfera sublunar.
-Mis condolencias por aquellos que perdieron
su hogar, lamentablemente no se enteraron de que ya no habrá lugar como Pto
Estelar- comentó un carnicero de la localidad.
Mediante cualquier u otro medio de
comunicación, a estas noticias fortuitas se les tituló nada más que “La
undécima plaga del Éxodo”. Los correspondientes al propalar el tema se
arraigaban a la ciega certeza de que fue un acto malévolo de dios, ciertas
teorías científicas atinaban a un despliegue sobrenatural. En todo medio de
comunicación se confirma la incentiva de restringir el área invadida bajo la
custodia de la ONU. Se asume que los invasores desterraron súbitamente a los
habitantes de Pto Estelar. Esto señaló el estado de los proscritos que
pronosticaba gran porcentaje de heridas leves y ya más del 80% se condujo a la
muerte. El noticioso no se molestó en dar resolución a los datos de toda
pesquisa propicia respeto al tema, dando lugar a un acontecimiento de talante contundente
y masivo. Con los calzoncillos bien puestos, balbucean que se hará algo al
respecto.
A través de maquinarias, el hombre tiene
la facultad de contactarse con cada pensante en esta tierra, al igual de que
tiene la facilidad de alejarlo e eliminarlo de dos aplausos.
-Creo que necesitaremos más que un manojo de
pajarracos para que nos libren de esta- dijo el verdulero de la localidad.
-Qué deleznable de su parte, solo es el
prólogo del nuevo rollo- le
contestó el carnicero.
-¿Qué me quieres decir?- preguntó el
verdulero.
-La undécima plaga.
-Ni modo, estamos muertos.
Pienso en un futuro escribir y si me llega la oportunidad publicarlo, me sirve mucho trabajos como este ya que además de conocer ideas nuevas, no retomo los errores de otros, gracias por compartir este material.
ResponderBorrarNo es nada, en efecto, creo que esto es lo más penoso que habré escrito. Le invito a leer lo más reciente. Cuando quieras me pasas el enlace de algo tuyo. Saludos y de una buena pelea en lo que se proponga.
Borrar